Centroamérica es un mercado pequeño y con muchas limitaciones en cuanto a empleo, poder adquisitivo, oportunidades para las nuevas generaciones, seguridad, innovación y generación de riqueza “no tradicional”. Las actividades asociadas directamente con la tecnología, y más aún, las actividades habilitadas por las tecnologías de la información y comunicación (TIC) de manera indirecta, tales como los “call centers”, e-commerce, servicios profesionales de cualquier disciplina brindados a través de la internet, entre otras, se han venido desarrollando como fuentes importantes de empleo digno para las nuevas generaciones. Estas nuevas fuentes de empleo y emprendimientos empresariales, como lo hizo
CODISA SOFTWARE, generaran dinamismo en la economía, dice Ronald Jiménez, Presidente de la empresa.
Muchas grandes empresas de países desarrollados están “exportando empleos”, sobre todo en el área de servicios que puedan ser habilitados por las tecnologías de la información y comunicación. En la mayoría de los casos motivados por costos de mano de obra calificada, físicamente distante pero interconectada. La India el gran ganador, a pesar de que su día es noche para sus clientes, a pesar de que su cultura es diferente. Otros grandes ganadores son aquellos países que generan propiedad intelectual, altamente valorada por los grandes mercados, como es el caso de CODISA SOFTWARE.
La región centroamericana tiene grandes ventajas de costo en comparación con Estados Unidos, desventaja quizás con la India. Sin embargo, nuestro día lo es también en ese mercado, también podemos generar propiedad intelectual, ya que lo que se requiere es talento. Pueden desarrollarse emprendimientos “desde el jardín”. Podemos captar inversión extranjera para colocar en los cafetales o en las naves maquiladoras servicios de gran valor agregado.
En cuanto a tecnología, el TRATADO DE LIBRE COMERCIO (CAFTA) es una catapulta para esta nueva generación de “textileros” de gran valor, es una esperanza indispensable para las nuevas generaciones que desean superarse, ya sea desarrollando software, operando un centro de llamadas o generando propiedad intelectual. En tecnología, al menos, no existe tal amenaza de grandes contra chicos, ya de por sí tenemos décadas de importar tecnología … vamos ahora a exportarla.